Cuenta atrás

00:10:00

00:09:59

La cuenta atrás había empezado. Tenía diez minutos para llegar al punto de encuentro. Diez minutos, no más, o todo lo que había hecho para llegar hasta ahí no tendría ningún sentido.

Comprobó el arma y se aseguró de que tenía la munición suficiente. También tenía algunos viales con el antídoto, en caso de que fuera necesario. Esperaba que no, pues eso significaría una pérdida de tiempo que no podía asumir.

00:09:43

La compuerta de la nave industrial en la que se encontraba se abrió del todo y pudo ver lo que le rodeaba: las calles a su alrededor estaban aparentemente desiertas. ¡Cómo habían cambiado en tan poco tiempo! Antes de que todo empezara, había paseado por estas mismas calles, repletas de vida, de actividad. Ahora sólo había algún coche abandonado, destrozado; el mobiliario urbano destruido; el alumbrado público inservible. Y los cadáveres. Cuerpos sin vida pudriéndose en el asfalto.

Avanzó un poco en línea recta, cruzando la calle. Pensó en activar la linterna que acababa de encontrar en la nave industrial, pero sabía que la luz los atraería, y prefería reservar la batería de la linterna para momentos menos peligrosos y más útiles. Así que siguió avanzando, medio a ciegas, hacia lo que creía que era el norte de la ciudad.

00:07:36

Tras consultar el mapa en una esquina apartada, se había dado cuenta de una pequeña equivocación en su ruta que tenía que modificar. No podía permitirse un nuevo error, o no llegaría a tiempo. Había empezado a moverse otra vez cuando escuchó un ruido a su derecha.

¡Mierda!

Se paró, buscando el origen del ruido. Vacilaba en encender o no la linterna, cuando el ruido se repitió. Esta vez no le cupo la menor duda de que lo habían encontrado. Activó la luz en dirección a los ruidos… y ahí estaban: cinco o seis zombies hambrientos que venían a por él. Por lo menos se había librado de los “segunda generación”, los que tenían mutaciones que los hacían mucho más resistentes a las armas de fuego.

Sin pensárselo, apuntó con la pistola automática al zombie más cercano y…

00:03:12

Librarse de ese puñado de muertos vivientes le había costado más de lo que creía. Había acabado con ellos, pero a costa de un tiempo precioso. Y lo habían herido. No tenía tiempo para hacerse un vendaje, pero sí que tenía que inyectarse el antídoto si no quería acabar como uno de ellos. Cogió aire, hundió la jeringuilla en su piel y se administró la dosis.

00:02:47

Tenía que darse prisa o no llegaría. No estaba muy lejos. Avanzó un par de calles y le pareció reconocer el laboratorio en el que habían acordado encontrarse. Miró el reloj otra vez:

00:00:52

¡Por los pelos! Corrió, sin mirar a su alrededor, demasiado impaciente por llegar a su destino. Estaba tan abstraído pensando en su objetivo, que no lo vio venir. De repente, un “segunda generación” se interpuso en su camino. Eran duros de matar, pero tal vez… disparó. Una, dos, tres veces. El “segunda” seguía avanzando, como si la munición no le hiciera efecto. Cuatro, cinco, seis balas. Nada. Si no quería que lo atrapara, tenía que retroceder. Un par de pasos y, de nuevo, otra vez a disparar. Esta vez, el zombie empezó a retroceder. Dos balas más y, antes de que pudiera llegar a él, el “segunda generación” se desmoronó.

Respiró. Se lo había cargado. Comprobó el reloj y…

00:00:01

Demasiado tarde… no lo había logrado…

Abatido, dejó que de entre sus manos cayera el mando de la consola.

GAME OVER

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