J’accuse…!

Orden de lectura respecto a Baile de máscaras: después del capítulo XVI, Tarde lluviosa de verano, tras el final de la primera parte del libro.


[Artículo de opinión publicado en el Corriere di Venezia, el día 1 de julio de 1844, a cargo del reconocido escritor Salvatore Croce.]

Algo huele mal en Dinamarca, decía el bardo. Yo me limito a afirmar que algo sucede en mi amada Venecia. Estamos frente a una nueva era; soplan vientos de cambio. El tiempo dirá si para bien o para mal porque, por lo que parece, a día de hoy nadie osa abrir boca. Permitidme que sea yo quien dé un paso al frente y me convierta en la voz de los venecianos. No de todos ellos, por supuesto. No de los que viven en fastuosos palacios y que apenas perciben las diferencias. No de los oportunistas que ven crecer sus arcas. No de los ambiciosos que ocupan posiciones que han arrebatado a sus legítimos titulares. Dejadme hablar, pues, en nombre del resto de venecianos. De los que se han quedado sin hogar, sin trabajo, o sin oportunidades. De los que, en definitiva, han perdido sus derechos.

Gabriele Scarpa es uno de estos venecianos. Con tan sólo veinticinco años, el consejero Scarpa ha demostrado su valía en múltiples ocasiones. No creo que se trate de una opinión personal, sino de un hecho objetivo. Podría listar los méritos del ex consejero, pero creo que son sobradamente conocidos. No en vano consiguió entrar en el Consejo de los Diez a tan temprana edad. ¿A quién le importaban sus orígenes cuando el duque Alessandro avalaba su inteligencia y su capacidad para liderar a los magos de la República? Pero seamos sinceros, ¿acaso necesitaba el aval del Duque? El ciudadano que se haya interesado en el devenir de Venecia, aquel que haya sostenido en sus manos un periódico con el objetivo de mantenerse informado, se verá obligado a darme la razón: fueron muchos los logros de Scarpa cuando era consejero de magia de la República.

El duque Leonardo dice que Scarpa debe ser juzgado. Que es un don nadie. Un traidor. Un practicante de magia negra. El que suscribe este artículo, sin ser duque ni miembro del tribunal, espera que el juicio al que será sometido el ex consejero de magia y antiguo miembro del Consejo de los Diez, Gabriele Scarpa, ponga en evidencia la verdad. Y, sin ser duque ni miembro del tribunal, no es difícil adivinar la verdad. Una verdad que incomoda al duque Leonardo y que lo apremia a sacarse de encima a un hombre inocente. Los partidarios de Leonardo aseguran que éste no tiene ningún motivo para quererle mal a Scarpa y que, por lo tanto, debemos creer la palabra del Duque. Tal como lo veo yo, sin embargo, deberíamos indagar en estos supuestos inexistentes motivos del Serenísimo Príncipe. Conocer sus razones será lo único que nos permitirá comprender la envergadura de todo el caso Scarpa. Insto, pues, a los lectores de este periódico a la constante sospecha y a la búsqueda perpetua de la verdad.


[Editorial de Il Giornale di Oggi del día 3 de julio de 1844, escrita por su editor Nicola Schiavetti.]

Tal y como ya sabrán los asiduos lectores de Il Giornale di Oggi, hoy es el día fijado para el juicio del ex consejero y traidor a la República, Gabriele Scarpa. Hoy es, también, un gran día para todos los ciudadanos honrados de esta ciudad, pues serán testigos de un acto de justicia.

Recientemente hemos podido leer, en un malogrado rotativo, una voz solitaria con lamentables pretensiones. Una voz dispuesta a apostar por la inocencia del conocido traidor. Desde Il Giornale di Oggi consideramos necesario hacer recapacitar a todos los hombres buenos de Venecia sobre la absurdidad de esta defensa. Porque, seamos sinceros, ¿qué hombre inocente necesita una defensa? No, apreciados lectores, no nos dejemos engañar por alguien que vive en el pasado, que no ha sido capaz de pasar página. Centrémonos en el aquí y ahora, es decir, en lo que es bueno para esta ciudad, lo que hará prosperar Venecia y llevarla a la gloria.

Pero no olvidemos las evidencias. En primer lugar, me permito recordar a nuestros amados lectores que fue Il Giornalle di Oggi quien expuso los verdaderos orígenes del ex consejero Scarpa. ¿Podemos fiarnos de un advenedizo como él? Campesino e hijo de campesinos, hombre sin pasado, sin ancestros. ¿Qué puede perder alguien que no tiene nada? Nada. Y no obstante, ¿qué puede ganar? Todo. Todo aquello que le permitamos. Yo digo que Scarpa tomó mucho más de lo que jamás podría merecer, y que ha llegado el momento de recuperar lo que es nuestro por derecho.

En segundo lugar, y más importante aún, el campesino Scarpa, no contento con apoderarse de un estatus que no le correspondía y con escalar posiciones en un gobierno débil, aprovechó el amparo de la noche para practicar magia oscura y prohibida. Algunos pueden pensar que haber ostentado el cargo de consejero de magia lo exonera de posibles implicaciones respecto a esta grave acusación. Pero, me pregunto yo, ¿por qué deberíamos disculparle? Así que me permito recordar a los avezados lectores por qué está prohibida la magia oscura y por qué se considera oscura.

Por supuesto, la magia ha traído mucho bien a Venecia. Sin embargo, hay que precisar qué tipo de magia nos conviene, y es aquella que ha merecido la aprobación de la Iglesia. No debemos ignorar las infamias contra las que la Iglesia ha plantado cara y ha salido victoriosa. En nuestra República no hay lugar para brujas, para necromantes, o para adoradores del diablo. Las pruebas que recolectaron los oscuros en la vivienda de Gabriele Scarpa demuestran que el ex consejero es uno de ellos, un siervo de Satán.

¿Es necesario agregar algo más? Creo que no. Creo que nuestros lectores sabrán dilucidar la verdad, del mismo modo que lo hará el juez del tribunal que juzgará al traidor a la República. Sólo nos queda esperar el veredicto que, de bien seguro, le condenará.


[Crónica de los hechos acontecidos el jueves 4 de julio, publicada el día 5 de julio de 1844 en el periódico Nuova Reppublica y escrita por el periodista Leo Conte.]

Ayer asistimos a la trágica conclusión de los acontecimientos que, desde el pasado sábado, han tenido a toda la ciudad en vilo: el sino de Gabriele Scarpa, el consejero de magia elegido por el duque Alessandro.

El miércoles, después de un largo juicio, el Tribunal Supremo encontró culpable de traición y práctica de magia negra al ex consejero Scarpa, y por ello lo condenó a la pena capital. Se decidió ejecutar la sentencia a lo largo de la tarde del día de ayer y, con este propósito, se llevaron a cabo todos los preparativos necesarios. Tras la resolución dictaminada por el consejero de justicia Cornelio Raimondi, ni los más optimistas podían esperar un giro en la suerte del condenado.

Como prácticamente toda Venecia, el abajo firmante acudió puntual a la cita en la plaza San Marcos. Ni por curiosidad ni por ser amante de lo escabroso, sino más bien a la espera de presenciar un viraje en el rumbo de los acontecimientos. Todos los allí congregados vimos la horca colgar entre las columnas de San Marcos y San Teodoro. Por primera vez algunos, pero los más ancianos la recordaron de antes, balanceándose en ese mismo lugar, e identificaron el patíbulo como lo que era: una evocación de tiempos más aciagos.

Llovía, como no podía ser de otro modo, cuando los guardias condujeron a Gabriele Scarpa al exterior del palacio y en dirección al verdugo. Cuando la prometida del ex consejero, la señorita Isimbardi, se abrió paso entre los asistentes para poder interceptar la fúnebre comitiva y despedirse para siempre del desdichado, la concurrencia aguantó la respiración. Los esfuerzos de ella fueron en vano, puesto que la detuvieron antes de que alcanzara su objetivo.

Cuando se acercaba el final, no obstante, ocurrió algo que nadie esperaba. Cayó un guardia, abatido por un disparo, luego otro. Un francotirador, escondido en el tejado de la Biblioteca Marciana, intentaba lo imposible: liberar a Scarpa. A continuación, un grupo de cinco o seis personas apareció frente al patíbulo y plantó cara a los guardias que rodeaban al antiguo consejero.

Esta inesperada cuadrilla de hombres y mujeres, protectores del legado de Alessandro, protectores del ducado, lucharon con todas sus fuerzas. A pesar de estar en minoría, se impusieron al grupo de guardias y todo parecía indicar que conseguirían salvar al condenado de su cita con la horca. Es difícil describir lo ocurrido con exactitud, ya que todo sucedió demasiado rápido. De súbito, la señorita Isimbardi se introdujo entre los contendientes de la refriega. Consiguió llegar hasta Gabriele Scarpa, e incluso abrazarle. Lamentablemente, en ese momento uno de los guardias atravesó con su sable al ex consejero, que se desangró hasta la muerte en los brazos de su prometida.

Después de esto, los misteriosos atacantes se escabulleron entre el gentío, los guardias se reagruparon, recogieron a sus caídos, se llevaron a la señorita Isimbardi y se llevaron el cuerpo de Gabriele Scarpa. Como había sido declarado traidor, se le enterrará en una fosa común, sin derecho a un funeral decente.

Sin nada más que reportar hasta el momento, esperamos que, en próximas publicaciones, podamos dar más información sobre este extraño grupo armado que ha osado hacer frente al poder del duque Leonardo.


 

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