Héroes y epopeyas

Héroes y epopeyas están pasados de moda. Forman parte de un mundo cerrado que ya no existe, que hace tiempo que dejó de existir. ¿Qué sentido tiene pensar que una persona, sólo una, pueda ser capaz de salvar el mundo? ¿de dar respuesta a todas las preguntas y de hacer frente a todas las injusticias? Porque el mundo es sociedad, no individualidad. Son cuentos para niños, que no tienen cabida en el mundo real.

Héroes y epopeyas no existen.


La literatura tiene que traspasar las fronteras del mundo cerrado del héroe e ir más allá, ser consciente de todas las realidades del presente, de todos los matices. No hay un bien, no hay un mal, no hay una lucha épica que pueda poner fin al sufrimiento. No hay un héroe, sólo gente corriente. Gente encadenada a una realidad de la que no es capaz de escapar, no importa la conciencia que tome de todo aquello que le rodea; simplemente, no puede. La coherencia en el soldado que busca la justicia es imposible, es una batalla perdida desde buen principio.

¿Y entonces qué?

Ser crítico con los libros, con la televisión, con la prensa y los políticos, con los magnates y los mafiosos. Estar atento al entorno, descreerlo todo.

¿Y entonces qué?

Nada, entonces nada. Cuando ya se ha tomado conciencia de la realidad, sólo quedan el vacío y la impotencia. Incapacidad para actuar. Frustración derivada de esta inacción.


Dadme héroes para rellenar este vacío, esta soledad. Dadme alguien en quién creer. Alguien que me ayude a hacer esto más soportable. No quiero una distracción, quiero una motivación. Un modelo, un ejemplo. No quiero un cínico, quiero alguien que pueda actuar, que sea capaz de conseguir un cambio. Me da igual que no sea en la realidad, porque ya he perdido toda esperanza en la realidad.

Así que sí, dadme héroes y epopeyas, y dejadme, por lo menos, ser feliz en mi desaliento.

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Tratado sobre emanación mágica y otras cuestiones de interés

Es un tema recurrente en el estudio de la magia el preguntarse por su origen, es decir, por la fuente de la que ésta se nutre. Es necesario recurrir a los textos clásicos para arrojar algo de luz sobre el sujeto de estudio de este capítulo. Como de costumbre, Aristóteles es el autor más exhaustivo en este campo. En “De la conjuración”, hace una clasificación completa de las distintas procedencias de la magia, y añade los que, según su parecer, serían los principios de emanación mística. También Plinio el Viejo, en su “Historia Natural”, hace referencia a este tema. No obstante, el autor se limita a recopilar la información expuesta por Aristóteles, con alguna pequeña variación en la ordenación de la misma. Hay que leer el “Arte mágica”, de Séptimo Valerio, para encontrar nuevas aportaciones en relación a posibles fuentes de emisión. Sin embargo, todavía hoy hay muchos autores que ponen en duda la propuesta de Valerio y, en cambio, prefieren decantarse por la versión tradicional de Aristóteles.

En el presente volumen, he intentado recopilar todas las posibles fuentes de magia conocidas. He añadido, también, las aportaciones de algunos autores modernos que, sin menospreciar a los clásicos, han intentado ir más allá en la comprensión del funcionamiento y uso de la energía mística. Espero, pues, ser metódico en mi exposición y servir de guía para los futuros magos de nuestra República. A pesar de ello, e incluso si logro mi objetivo, recomendaría a cualquier interesado en la materia que lea a los clásicos para una mayor aprehensión del sujeto de estudio.

Extracto de “Principios elementales de la magia moderna”, de Giuseppe Ciampi (Venecia, 1819)

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El abismo

Es el abismo.

Como si estuviera frente a un precipicio, al borde de un acantilado. Siento la brisa del mar acariciar mis mejillas, la respiro y es fresca y salada, y huelo a la muerte que me espera si doy un paso en falso. Y aunque sé que el mar está ahí, al acecho, no puedo saber dónde. Avanzo ciega y sorda al límite del abismo. Incluso muda, incapaz de gritar mi angustia. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que tropiece y me precipite a lo desconocido? ¿Cuánto, hasta que una ráfaga de aire consiga hacerme caer?

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Encaixa totes les peces del trencaclosques

Em desperto panteixant. Alguna cosa no rutlla. ¿On estic? Obro la càpsula de repòs i em desconnecto els endolls d’estabilització i el proveïdor d’oxigen. Necessito aire ambiental, encara que vingui d’un tanc de purificació. M’incorporo, entre espasmes, i inspiro una glopada d’aire. A poc a poc em començo a tranquil·litzar. Estic viu. Després d’una ullada a l’entorn, comprovo que també estic sol. No reconec el lloc, però això no és el més preocupant. El més fotut és que no tinc ni la més remota idea de qui sóc.

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Beauty Bastards

—Como ya les hemos anticipado antes de la publicidad, anoche asistimos a una nueva confirmación del éxito de los Beauty Bastards. La banda británica, que presentaba su segundo álbum en el Palau Sant Jordi de Barcelona tras su paso por Madrid, consiguió vender todas las entradas del concierto a pocas horas de que salieran a la venta. A los componentes del grupo, originarios de Renfrew, en las afueras de Glasgow, les cuesta dar crédito a tal proeza. Nos lo relataron ayer, antes del acontecimiento, cuando accedieron a entrevistarse con la prensa. Dave Friedrich, el líder del conjunto, nos confesó que aún se sentía un chico de barrio con grandes sueños y pocas probabilidades de que se hicieran realidad… Y, sin embargo, ¡helo aquí! Número uno en ventas durante las últimas seis semanas, y sin expectativas de que el ranking de los más vendidos vaya a cambiar. Empezaron como un grupo indie que huía de los 40 principales y, a día de hoy, han conquistado las hordas del mainstream. ¿A qué se debe un éxito tan apabullante? ¿Qué ha llevado a este feliz cuarteto de Renfrew a arrasar en todos los sentidos? Si están interesados, les recomendamos que vean la entrevista que emitiremos el próximo sábado, donde Dave Friedrich y sus Beauty Bastards nos revelarán sus gustos e influencias, e indagaremos en todos sus secretos e intimidades.

»El concierto, pues, fue el mayor suceso musical de la temporada. Con las entradas agotadas semanas antes del gran día, los precios de la reventa fueron subiendo hasta alcanzar cotas insospechables. Aquellos que consiguieron entradas en el último momento, incapaces de creer en su suerte, enviaron todo tipo de mensajes de alegría a través de las redes sociales. Los fans de la banda convirtieron en trending topic frases como “yo también soy un bastardo”, “Inglourious Beauty Bastards”, “Sold out Bastards” o, desde los teclados de las más fans, “quiero tu hijo bastardo, Dave”.

»A las once de la noche, con máxima puntualidad, el Palau Sant Jordi estalló con la vibrante música de los de Renfrew. Todo fue perfecto: la espectacularidad de la actuación, la entrega de los componentes de la banda, la maestría musical, los juegos técnicos de luces y sonidos, el ambiente logrado… Los Beauty Bastards fueron realmente bellos, puro placer estético para los oídos. Pero ya no se les puede seguir llamando bastardos; legitimaron con todo su ser su puesto en el firmamento de las estrellas. Lo confirmaron unos exorbitantes precios en la reventa, muy por encima de lo habitual, y un estadio completamente desierto. Porque, como bien saben nuestros espectadores, sólo los más grandes consiguen una reventa total de entradas-trofeo.

M’estimaria més que fossin bufons

Quan anava a l’institut va caure a les meves mans El carter truca mil vegades, de l’Andreu Martin i en Jaume Ribera. Em vaig enamorar del llibre i (reconeixem-ho) d’en Ramon Agut. El cas és que la Sílvia Jofre, intel·lectual lectora de Proust, un bon dia descobria que un company de classe li havia volgut gastar una broma i havia publicat en una revista del cor un anunci a nom d’ella… buscant parella. “M’estimaria més que fossin bufons” eren les paraules amb què finalitzava l’anunci i que, òbviament, treien de polleguera a la Sílvia.

Bufó, el que es diu bufó, ja ho sabia jo que ho era quan vaig decidir penjar un anunci per trobar el noi de les pastanagues.

Però rebobinem.

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