Largo paréntesis

En primer lugar, disculparme.

No creo que, a estas alturas, este blog tenga demasiados seguidores, si es que le queda alguno. La vida me arrastra irremisiblemente a la aridez literaria y, cuando consigo escribir algo, dedico mi tiempo a los nuevos capítulos de Baile de máscaras. Siento haber dejado olvidado el blog, del mismo modo que siento no poder dedicarme a proyectos literarios tanto como me gustaría.

Sí es cierto, no obstante, que empecé una nueva historia que creía que me tomaría menos tiempo del que pensaba y que, por ser una historia coral y con más entresijos de los que había creído, abandoné antes de tiempo. Tal vez me decida a colgar los capítulos iniciales y, tal vez, esto me anime a seguir con ella.

Esta historia, por el momento sin título, se sitúa en el mundo de Baile de máscaras pero casi cien años más tarde, en la Alemania nazi de antes de la II Guerra Mundial. La magia se entrelaza en la trama y con los protagonistas, que serán una especie de grupo de súper-héroes a regañadientes.

Por otro lado, mi amigo Hermes y yo tenemos un proyecto conjunto, La isla de los condenados. Se trata de una novela epistolar ambientada en la Escandinavia de los años 20, con arqueólogos, ruinas vikingas y antiguas maldiciones…

Tal vez, cuando no tengamos que trabajar, todos estos proyectos se convertirán en realidad… de momento, avanzan a paso de tortuga, pero sin caer en el olvido.

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