El abismo

Es el abismo.

Como si estuviera frente a un precipicio, al borde de un acantilado. Siento la brisa del mar acariciar mis mejillas, la respiro y es fresca y salada, y huelo a la muerte que me espera si doy un paso en falso. Y aunque sé que el mar está ahí, al acecho, no puedo saber dónde. Avanzo ciega y sorda al límite del abismo. Incluso muda, incapaz de gritar mi angustia. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que tropiece y me precipite a lo desconocido? ¿Cuánto, hasta que una ráfaga de aire consiga hacerme caer?

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